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Lo que nadie ve

1.100 planchas (23€ cada una), 30.000 kilos de papel, 175 kilos de tinta. Todos estos materiales son necesarios para la impresión de Información, La Verdad y La Opinión de Murcia en la planta de Localprint.

Para el que no lo sepa, Localprint es una planta de impresión que nació gracias a que EPI (Editorial Prensa Ibérica) y Vocento, dos grupos adversarios, se asociaron para imprimir sus respectivos periódicos en el mismo sitio, y así ahorrar costes y minimizar riesgos, por ejemplo, en caso de avería.

 

En los 36.000m2 que forman la planta localizada en el Polígono Industrial de Elche también se han impreso cabeceras como Qué, ABC, El País, El Mundo, Marca y periódicos alemanes e ingleses, todo ello con dos rotativas Wifag, tres CTPs: Polaris XTV de Agfa y dos líneas de cierre Ferag que permiten imprimir dos periódicos de 160 páginas a la vez, unos 500 diarios al minuto.

41 personas velan porque todo el trabajo que reciben en pdf, mediante una línea interna con los periódicos, salga bien. Ya que se imprimen diarios de la competencia, los pdfs se reciben por líneas diferentes y Localprint tiene firmado un contrato de confidencialidad, para así evitar plagios.

Después de la visita, por si aún me quedaba algún tipo de duda, me convencí de que el coste final de la producción de un periódico es más del euro que se paga en el quisco. Por ejemplo, antes de que salga el periódico definitivo de una edición, como puede ser la de Cartagena, previamente puede haber unos 500 periódicos que después de estar impresos no valen porque en una página el color no sale del todo bien. Además, una vez que ya se han impreso los definitivos cuando son transportados para ser empaquetados, si existe alguno en el que alguna de sus hojas no está perfectamente colocadas, se desprende automáticamente de la cinta para evitar enganchones, porque en el caso de avería de la máquina como mínimo la producción se para 20 minutos. Y ya se sabe, en el periodismo el tiempo es oro.

Localprint

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Vigilar al poder y dar voz al que no la tiene

Cuando alguien hace referencia al periodismo de investigación está hablando de aquel que destapa algún fraude político o descubre algo que afecta y/o repercute en la sociedad. Sin embargo, el periodismo de investigación tiene que ser cualquier tipo de periodismo, ya que se sobreentiende que un reportero investiga, contrasta y publica una información veraz que interesa al ciudadano.

En su función como cuarto poder, los periodistas deben controlar tanto al poder político como al resto de poderes que puedan influir en la gente, como por ejemplo los publicistas. Si de verdad son fieles a la profesión y cumplen con su misión ganarán en independencia tanto de los poderes como de su propio medio de comunicación. Pero hay que tener en cuenta que en esos reportajes, además de estar debidamente documentados, deben ser de interés social y no tienen que caer en la mediocridad, ni en el escándalo barato para atraer a la audiencia, ya que, por desgracia, existen programas que se dedican a eso.

Pero volviendo al buen periodismo de investigación el caso más evidente es Watergate, en el que Woodward y Bernstein realizaron un exhaustivo trabajo periodístico, buscando pruebas y varias fuentes que le confirmaran la misma información. En España, programas como ‘Diario de…’ presentado por Mercedes Milá ha descubierto el maltrato a ancianos en residencias o como el de médico que cometían negligencias médicas, entre otros casos.

Es evidente que, lo que entendemos hoy por periodismo de investigación, es muy necesario para que se pueda vivir realmente en democracia. De ahí, que cada vez el papel del periodista sea más importante, sobre todo desde la irrupción del ‘periodismo ciudadano’ . Ese que sin saber cuáles son las técnicas precisas para transmitir, se creo con todo el derecho de hacerlo.

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Periodismo de verificación

La verificación de datos es una de las máximas del periodismo. Si no se contrasta la información existe un alto porcentaje de publicar noticias parcial o totalmente  falsas. Aparentemente, todo medio de comunicación debe contrastar con al menos dos o tres fuentes la información que les llega. Pero debido a la irrupción de las nuevas tecnologías, las empresas periodísticas se preocupan más por ser los primeros en dar la información y porque sus periodistas sean todoterrenos y sepan manejar bien las nuevas plataformas, que a cerciorarse si la información que publican es veraz.

A la dejadez a la hora de contrastar las fuentes, se une el hecho de que “cada maestrillo tiene su librillo”. Unos se dirigen a unas fuentes, y otros a otras y extraen la información de una manera u otra. Esta práctica tan autónoma tiene muchos riesgos porque las personas, conscientes o inconscientemente, tiene prejuicios que se pueden ver reflejados en las noticias. Además, las fuentes pueden tener ciertos intereses y proporcionarles la información sesgada. Y en última instancia el redactor puede cometer errores al haber entendido mal lo que le han comunicado. 

La equidad y la imparcialidad son dos buenos métodos para evitar los errores de verificación. La imparcialidad consiste en ser leal a los hechos tanto con las fuentes como con el artículo redactado. La equidad no implica incluir el mismo número de valoraciones de las diferentes fuentes si éstas no son fieles a la realidad.

Otros conceptos que ayudan a la verificación son:

  • No mentir  ni agregar nada que no sea veraz
  • Especificar siempre los métodos que has utilizado para extraer la información, y explicar por qué los has escogido. Este punto es válido cuando se utilizan cámaras ocultas.
  • Actúa siempre con humildad

La verificación, además de ser un acuerdo tácito entre el periodista y el ciudadano, es lo que distingue la propaganda, del entretenimiento y de la ciencia ficción. Por tanto, el periodismo es la única ciencia que está obligado a hacer un relato fidedigno, un diálogo con la sociedad en la que la gente no debe ser un sujeto pasivo y preguntar y quejarse siempre que considere que el profesional de la información no ha explicado algo correctamente y cuando crean que están faltando a la verdad.

 Los Elementos del Periodismo; Capítulo IV: Periodismo de verificación

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Compromiso y relevancia

“Los periodistas han de esforzarse para que el significante sea sugerente (atractivo) y relevante”. El adjetivo ‘atractivo’ implica que entretenga, y al unirlo a relevante puede crear el debate de si entretenimiento e información son términos contradictorios. Aunque parezca que deben ir separados no es así. El trabajo de un buen periodista es encontrar el equilibrio entre la mera noticia y las dosis de entretenimiento.

El periodismo que impera en la actualidad se acerca más al entretenimiento que a la información debido a que las redacciones han ido reduciendo personal, y los trabajadores no tienen el tiempo suficiente para hacer un seguimiento exhausto de la noticia. Con dicha práctica, los medios de comunicación desobedecen al estudio elaborado por ‘Project for Excellence in Journalism’ que asegura que “aquellas cadenas que dedican un tiempo muy escaso al desarrollo de una noticia (menos de 45 segundos) tienden a perder audiencia. Por el contrario, aquellas cadenas que dedican más de dos minutos a muchas de sus noticias, suelen ganar en número de espectadores.

A pesar de estos resultados, hay cadenas que apoyándose en el infoentretenimiento consiguen un elevado número de espectadores los programas del corazón. Otro ejemplo es la entrevista emitida por la ABC News a Monica Lewinsky cuando se descubrió su escarceo con el ex presidente Bill Clinton. En este tipo de programas abunda el chisme, la polémica y extraer la carroña de las personas. A corto plazo resulta rentable ya que enganchan con facilidad al telespectador. Pero a largo plazo puede resultar contradictorio ya que llega un momento que el producto pasa a ser tedioso para la gente que busca alternativas lejos del mero entretenimiento.

Monica Lewinsky y Bill Clinton

Algunas soluciones para mejorar la calidad del producto periodístico

  • Volver a formarse las preguntas básicas de cualquier noticia (‘quién’, ‘qué’, ‘cuándo’, ‘dónde’, ‘por qué’ y ‘cómo’), así como combinar una buena narración con información.
  • Utilizar más el método de pregunta-respuesta, ya que permite acercar al periodista a lo que más le interesa al ciudadano.
  • No añadir ni modificar nada de los datos que consigue; sólo hay que limitarse a seleccionar lo más relevante.
  • Ayudarse de metáforas, sobre todo en temas abstractos, para facilitar que la gente comprenda la noticia.
  • Dejar de un lado la metanarrativa que incluye la visión del escritor y limitarse a contar la verdad.

Para que se produzca la unión perfecta de información y entretenimiento sería recomendable que toda la industria periodística se uniera y trabajara de forma conjunta en busca de ideas innovadoras y atrayentes.

 

Los Elementos del Periodismo, Capítulo VIII: Compromiso y Relevancia

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Para quién trabaja el periodista

Los altos ejecutivos de las empresas de información estadounidenses se han caracterizado por la búsqueda de la calidad de sus productos. Pero eso ha cambiado a partir de finales del siglo XX dando paso a verdaderos empresarios que se preocupan por obtener el máximo beneficio posible. De ahí que a sus redactores los motiven con un modelo de incentivos “gestión por objetivos” que se basa en aumentar su salario en función de su cumplen o no unos objetivos.

Esta práctica deja en mal lugar a los periodistas, ya que están perdiendo independencia a la hora de informar porque se ven indirecta o directamente obligados a realizar su trabajo con cierto favoritismo hacia los anunciantes que son los que aportan el dinero en los medios de comunicación. Un ejemplo claro es que es prácticamente imposible que cualquier medio de comunicación saque una noticia negativa sobre algún gran almacén porque éstos aportan insertan mucha publicidad en ellos. Con esto, los profesionales de la información no son leales a sus “clientes”, que son los ciudadanos. Éstos no se pueden concebir como alguien que va y compra una camiseta porque “la información periodística no es un servicio que alguien compre, sino un servicio gratuito”.

Debido a que en los medios sí que ven a la sociedad como verdaderos clientes, éstos han perdido su confianza en ellos; también influenciados por la pérdida de calidad en el producto. Resulta impactante que se dé esta situación ya que según la encuesta elaborada por el CCJ junto con el Pew Research Center for the People and the Press en 1999, el 80% de los periodistas afirmaron que “hacer del lector/oyente/espectador tu primera obligación” era “un principio fundamental del periodismo”.

De este sondeo sólo han pasado diez años, y probablemente, si se realizara hoy los resultados serían parecidos a pesar de que cada vez las distancias entre el ciudadano y el periodista se agudiza. Para evitar que siga aumentando, hay dos buenas soluciones:

  1. La parte periodística y la empresarial y/o publicista tienen que trabajar de forma conjunta. Pero  “la redacción tiene la última palabra en todo lo referente a la noticia” tal y como se hace en el Washington Post por orden del director ejecutivo Leonard Downie Jr.
  2. Demostrarle al lector/oyente/telespectador de qué manera funciona el medio de comunicación. La cadena de televisión Kgun-TV ha redactado varias veces la “Declaración de Derechos del Espectador”.

A estas dos medidas, se le podría unir la propuesta por Peter C.Goldmark que defiende la creación de crear un consejo que mida la independencia de la prensa, y así vivir con verdaderos medios de comunicación que velen por el derecho a la información que poseen las personas.

 

Los Elementos del Periodismo, Capítulo III: Para quién trabaja el periodista

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El periodismo como foro público

Una de las funciones del periodismo es la de crear un foro público con los ciudadanos. En ese foro deben estar incluidos tanto las minorías como los amplios grupos. Una de las maneras que tuvo el periodista de acercarse a la gente en la antigüedad fue publicar las cartas al director en el editorial. Poco a poco el espacio para los lectores/oyentes/espectadores ha ido aumentado con las llamadas telefónicas, tribunas libres, los e-mails, mensajes etc.

A simple vista se podría parecer que la proliferación de medios para estar más en contacto con la población mejora la comunicación. Pero nada más allá de la realidad. En la actualidad lo que está de moda es ‘la polémica’. Ese periodismo que cuesta poco, que da mucha audiencia, que se basa en el insulto y en el rumor, y que no informa nada, ya que es mero entretenimiento. Entretenimiento basura, con contenidos simple en los que no hay nada de educación.

Muchos de estos programas se realizan con personas que no son profesionales de la información y, que por tanto, no saben hacer una buena selección de contenidos, ni las técnicas para hacer un producto de calidad. Lo malo es que cada vez está más aceptado este nuevo modelo de periodismo tanto por la audiencia como por los empresarios que prefieren desembolsar auténticos sueldazo con gente popular que con verdaderos periodistas porque saben que los primeros les van a dar más audiencia.

Pero el empeoramiento de la profesión no es sólo por culpa del intrusismo. Los licenciados, también por la lucha por las audiencias, a veces sobre pasan los límites y crean cierta alarma social que puede perjudicar seriamente a ciertos sectores de la sociedad. Por ejemplo, cuando surgió lo de la Gripe A todos los medios de comunicación trataron el tema como si fuera una enfermedad que fuera a acabar con la humanidad y se ha demostrado que fue mucho más lo que dijeron que lo que ha sido al final.

El periodismo debería reciclarse. Ese reciclamiento puede ser volver al pasado y en vez de crear bulos recordar caso como del de Watergate, ese que se preocupó por sacar a la luz la verdad y no por publicar una crónica rápida y exacerbada para conseguir audiencia.

Los Elementos del Periodismo, capítulo VII El Periodismoc omo foro público

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Jayson Blair y sus 36 mentiras

Jayson Blair nació el 23 de marzo de 1976 en Columbia (Maryland). Asistió a la Universidad de Maryland donde estudió periodismo. Durante el curso 1996/1997 fue el director del periódico estudiantil ‘El Diamante’ y en 1999 pasó a ser uno de los cronistas del periódico estadounidense The New York Times.

Los relatos vivos, frescos y con fuerza que escribía Blair nunca hicieron sospechar a Howell Raines (director ejecutivo del periódico) que mentía, a pesar de que varios compañeros de profesión le advirtieron de la conducta dudosa del redactor.

Hasta que llegó un momento que todo se hizo evidente y el 11 de mayo de 2003 el diario se vio en la obligación de publicar en primera página que su cronista estrella había redactado noticias falas, inventado noticias, plagiado otras, había hecho suyas noticias y fotos de agencias, y había estudiado algunas fotografías al detalle para darle más veracidad a las historias que contaba. La publicación de este escrito conllevó la dimisión del periodista que reconoció no haber sido fiel a la verdad en 36 de las 73 noticias publicadas, entre las que se encontraban los ataques de los francotiradores en los suburbios de Washington, así como el dolor de los familiares de los soldados fenecidos en la Guerra de Iraq.

Jayson Blair

Por culpa del caso Blair, Howell Raines y Gerald Boyd (editor administrativo) también dejaron su cargo. Otra de las consecuencias fue que The New York Times incorporó 20 periodistas a su plantilla para lavar la imagen. Arthur Sulzberger Jr (presidente del diario) pidió perdón a sus aproximados 100.000 lectores diarios y confesó que ni en 1896 cuando el periódico se fue a la bancarrota habían vivido un momento tan penoso como en esos momentos, ya que en aquel entonces no tenían dinero pero seguían manteniendo su prestigio.

Como se ha visto, ningún medio de comunicación por mucho pedigrí que tenga está a salvo de sufrir un suceso como el de Blair. Queda latente que en el periodismo se debería poner en práctica la frase de “estudiamos historia para no cometer en el futuro los errores que se cometieron en el pasado” .